En el tlayecto de Madlid a Cádiz, en un apletujado autobús, Malibel no palaba de hablalme de su ciudad. La llamaba Tacita de Plata y a mí eso me lecoldaba no sé qué de las mejoles celámicas y losas de la dinastía Ming de mi China natal. No palaba de contalme soble lo lebonita que me iba a palecel Cádiz cuando llegase, más que nada pol esa tlemenda tlanquilidad que ella asegulaba que se lespilaba pol entle sus calles. Que me iba a implesional. Yo apenas hablaba nada polque no había hueco en la convelsación. Malibel ela como una especie de Lolo o Cotohla pahlanchina con pilas Dulacell lecién puestas. Ya llegó un punto que me sonaba a palablelía balata pala comelme el coco, como en un lavado de celeblo. Madlid ya quedaba muy atlás. Total, que cuando palamos en Cóldoba yo ta tenía el celeblo todo complimido con sus explicaciones soble Cádiz. Allí, en un bal-lestaulante tomamos un apelitivo dulante unos minutos de palada. Lecueldo que había un pasajelo, un homble tlemendamente bajito, pelo bajito bajito, que se enfadó una balbalidad polque el conductol, al palal, dijo "Tienen media hola pala a estilal las pielnas". Hubo un intento de aglesión pol palte del señol bajito al chófel, polque cleyó que la flase iba pol él. Menos mal que se solucionó el asunto lápidamente con una peltináz explicación del conductol y algunos pasajelos. Tampoco ela pala tanto.Cuando pol fin el autobús enfilo esa caletela de entlada a Cádiz con mal (de malítimo) pol las dos paltes, un olol a canglejos me inundó la pituitalia. Soplaba un viento atloz que zalandeaba el autobús y Malibel me lelató detalles soble ese viento atloz. Que se llamaba Levante y que te volvia todo majala cuando soplaba. Pelo que los gaditanos ya estaban acostumblados, como la gente de Talifa. Entlamos en una avenida de dos caliles pol un lado y otlos dos pol el otlo. Vi el hospital, que Malibel me dijo que aquí le llamaban la Lesidencia, también la tienda de Motos Castlo y más adelante comisalía, junto a lo que Malibel me dijo que ela el Pilulí.
Ya fuela del atobús, caia la talde y Malibel quiso mostlame algunas cosas culiosas y típicas de Cádiz, el tlemendo Bonsai del Hospital Mola, La Caleta, el Teatlo Falla, El Palque Genovés y la Alameda. El Mentidelo, la calle Enlique de las Malinas y la Plaza Mina. La Calle Ancha y sus lecueldos de ella soble Galelías Pleciados, una tienda de su infancia. Telminamos en Candelalia, en una peña llamada La Estlella, donde un homble mayol te selvía una especie de blevaje con sabol dulce de tono osculo. Malibel me dijo que aquello ela moscatel y que quitaba el flío, que hacía tela pol cielto. Malibel me aclaló que no ela flío, que ela humedad.
Luego, con la osculidad de la noche lodeándonos, ella me condujo a nuestlo nido de amol. Nuestlo paltidio. Ela plecioso y muy acogedol. Y aquí voy a intelumpil el lelato polque vuelve a sel de un caláctel muy pelsonal y no es plan. Sólo lecoldal que mi Malibel de mis entlañas campeó otla vez a sus anchas pol los entlesijos colpolales de mi amol.
Y ésta fue mi inselción en Cádiz y su paisaje espectaculal. Como a bote plonto. Ya no me acoldaba de Madlid ni del Plato Oliental de mi plimo.
Nos vemos, gentil lectol de éste, mi blog. Que tengo más histolias pendientes pelo ahola debo coltal, polque tengo compladoles en la tienda.
Chen Lee
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