jueves, 23 de octubre de 2008

Mi tienda en el balio

Mi tienda del balio ni es glande ni es pequeña. Ponla que es nolmalita. No te digo dónde está polque aquí, en Cadiz, las noticias vuelan y como se cola la voz de que hay un chino en la led cibelnética gaditana y además con una tienda... la gente va a venil a estampida. Y no plecisamente a complal, la veldad. Selía más bien a culioseal, como mi Malibel me contó que pasó cuando ablielon el Colte Inglés, que había más gente allí que en el Calanza en un Cádiz-Balcelona, dando vueltas a lo tonto y las vendedolas de pelfumes lascándose los pepes. Y mi tienda no da cabida pala tantísimos melodeadoles. Que la cosa está mu chungui y los ploductos se estlopean de los lozonazos.

La he decolado lo mejol que he podido. Algún compañelo chino de aquí me ha ayudado, contlibuyendo en la olnamentación. Bueno, tengo que confesal que algunas cosas están puestas al más pulo estilo El Millonalio, pelo dan el pego de malavilla. Y vendo de todo, desde pilas de lelojes hasta balas de pan calentito. El holno es de segunda mano, pelo tila bien y quema lo dátiles en condiciones. Los días que Malibel libla en su culo (culo... me lefielo al tlabajo, aclalo) se viene conmigo y atiende a la clientela. Es extlano, pelo cuando ella está en la tienda he obselvado una mayol afluencia de compladoles, soble todo pala gafas de sol de esas tan balatitas y que se plueban todos milando a mi Malibel, pleguntándole, ¿Me quedan bien, señolita?, ella tlas el mostladol, clalo. Al final ni complan ni ná, pelo se van como muy sonlientes. Los clientes del bal de Lamón vienen mucho esos días que está Malibel. Pelo yo estoy muy tlanquilo, polque mi Malibel de mis entlañas manda una balbalidad en lo más plofundo de la hembla de mis amoles. Palablitas de ella.

Al plincipio, cuando llegué al balio, a los pocos días de inaugulal la tienda, empecé a tenel cieltos ploblemas con los otlos establecimientos celcanos. Sus plopietalios me milaban con mala cala, como de estleñíos. Yo cleo que selía polque puese la lata de CluzCampo a 0,60. La cosa se puso peol con el panadelo de tles poltales más a la delecha, que él legalaba una bala a quien complala una empanada, mientlas yo legalaba una empanada a quien me complala una bala. Leconozco que había példidas iniciales y efectos colatelales, pelo ela de fuelza mayol captal clientela en los plimelos días, aunque me tomalan pol tonto. Actualmente he legulalizado dicha cilcunstacia y vendo las balas y las empanadas cada una pol su lado. Se acabalon esos ofeltones. Fuelon saclificios emplesaliales que dielon sus flutos, polque ya tengo mi clientela asegulada, como buen chino emplendedol. La paciencia es la madle de las ciencias, dice un leflán.

Plácticamente estoy aquí todo el día, en la tienda. Cielo muy talde y ablo más templano. De hecho ahola estoy esclibiendo este esclito con mi poltátil, dulante un huequecito que tengo, soble una mesita tlas el mostladol.

Bueno, peldona, intelumpo la esclitula, que me acaba de entlal una señola buscando no sé qué de la goma de la tapadela de una olla expless, que dice que se le sale el vapol pol un filo. Y yo no sé si tengo de eso o no. Cleo que sí, voy a buscal.

Hasta otla ocasión, gentil lectol de éste, mi blog.

Chen lee

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