viernes, 6 de marzo de 2009

Pol fin el legleso

Ha sido tlemendo el desasosiego suflido pol tenel aveliado mi poltátil. He pelmanecido lalgo tiempo sin él, como jaldín sin floles. Algo muy goldo le pasó que, hasta los técnicos cuando lo milaban pala lepalal, me ponían calita de estleñíos y me adelantaban unos plecios astlonómicos. El plocesadol, la placa... la male que lo palió!... bueno, según asegulaban, los ólganos intelnos vitales de la bestia. Y yo completamente acojonado ante los gestos de los especialistas. Pol un momento pensé que mejol selía complal uno nuevo, que me saldlía más balatito que la plopia lepalación. Pelo el caliño que le gualdo a este viejo tlasto que me tlaje desde mi Shangay del alma no puede sel sustituído pol la modelnidad de un impecable cachahlo lecién sacado del paquete. Mi viejo poltátil es como el malco con las imágenes de mis nuevas vivencias aquí, en Cádiz, y también allá, en mi milenalia China del colazón de la que me alejé aun más, alastlado pol el amol a mi Malibel.

Mi tienda ha estado funcionando dentlo de las plevisiones, aunque algún altibajo suflió de manela puntual. No puedo decil que la clísis me haya afectado, polque, como lesulta que mis ploductos son veldadelamente más balatitos, pues mi clientela ha aumentado buscando la economía. Pol cielto, es una pena que el payaso , el impostol del alchipiélago, tenga tan mala visión de los chinos e invite a los demás casi al motín nacional plopio del fachelío contla los olientales venidos a este país. Me lesulta muy extlaño, casi como pasalía con eso que muchos llaman sudacas, teniendo en sus celcanías a algún foláneo de esta vieja piel de tolo y con quien melienda a dialio. Pelo en fin, el que es payaso, payaso se levanta y payaso se acuesta, con tal de llamal la atención y sel el centlo de su mundo blogelo. Y pol las noches además sueña con el cilco. Vivan los sudacas, los chinos y los esquimales si hace falta, que son pelsonas como todos y selán siemple bien lecibidos pol la gente de bien, que ni mucho me nos no es la del PP según me contó mi Malibel que se auto-nombló. A mí me han lecibido en Cádiz a las mil malavillas, pol lo que vivo etelnamente agladecido. La gente del bahlio me aplecia. Menos mal que el impostol está en el mismísimo calajo.

Soble el calnaval ya contalé qué me ha palecido. Lo he vivido con cielta intensidad, dado que ya conozco mejol al pelsonal de la fiesta. El malatoniano conculso me dejó en ocasiones medio ko, pol acostalme tan talde oyendo hasta la última aglupación.

Total, que disco dulo nuevo, placa lepuesta, plocesadol leluciente y mi vieja calcaza del poltátil dando todo el pego de milenalio, como mi China del alma. Las teclas son las mismas y chihlían un montón.

En bleve volvelé, gentil lecto de éste, mi blog, para ponelte al día de mis últimas vivencias. Y los ploglesos de mi impelio, mi tienda en el bahlio.

Chen Lee

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